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“Adiós, cine”: Jean-Luc Godard anuncia su plan de retiro a los 90 años

Especial. El icónico cineasta francés dio a conocer que al concluir los guiones de Scenario y Funny Wars acabará su “vida cinematográfica” que duró casi 70 años

“Adiós, cine”: Jean-Luc Godard anuncia su plan de retiro a los 90 años | La Crónica de Hoy

Foto: (Especial) El cineasta fue homenajeado por el festival de Kerala, en la India, que se realizó de forma virtual.

Jean-Luc Godard, quien cumplió en diciembre 90 años (casi 70 de ellos han sido de carrera) inscribió su nombre en la historia de la cinematografía francesa y mundial cuando en 1960 estrenó À bout de souffle. A más de seis décadas después de ese hito de la Nouvelle Vague el cineasta, ha decidido poner fin a su carrera.

Al extremo sur de la India, el estado de Kerala acoge desde 1996 su propio festival internacional de cine. El certamen ha distinguido con su premio especial a Werner Herzog, Alexander Sokurov y Carlos Saura, todos presentes en cada edición para recibir el galardón a la trayectoria.

La pandemia dictó que su último ganador sólo se conectara desde su casa en Suiza. Pero haciendo olvidar tal austeridad, Jean-Luc Godard a sus 90 años decidió lanzar uno de los mayores golpes del mundo del cine en el último tiempo.

Si en 2014 el director franco-suizo exclamó “adiós al lenguaje” con su película homónima –que en Cannes triunfó con el Premio del Jurado–, esta vez, en medio de una conversación virtual con el evento que le entregó el galardón honorífico, el autor decidió ponerle plazo a su canto del cisne.

“Estoy terminando mi vida cinematográfica, sí, la vida como cineasta, con dos guiones”, afirmó escueto en la videollamada con el festival. “Después, diré, ‘adiós, cine’”.

Los proyectos referidos son Scenario y Funny Wars, los cuales se suman a otro filme sobre una mujer en chaleco amarillo que termina con su novio, del cual se sabe que será una mezcla de ficción y documental. Cabe decir que Scenario se está realizando en colaboración con el canal de público europeo Arte y estimaba filmarse el verano pasado, “pero todo está en espera debido al coronavirus”, dijo.

Sobre la pandemia también le inspiró una reflexión que compartió en la charla sobre la manera en que marcará al cine: “Tendrá una influencia, pero no directamente”, dijo Godard. “Definitivamente se debería hablar del virus una o dos veces. Con todo lo que viene con él, el virus es una forma de comunicación. No significa que vayamos a morir por eso, pero es posible que tampoco vivamos muy bien con eso”, enfatizó.

A su vez habló sobre lo que piensa del streaming: “Pensé que lo más importante del cine era la producción y me di cuenta de que antes y ahora más que nunca, la distribución ha asfixiado la producción haciendo creer que presta un servicio al público. La distribución sirve al público, pero no la producción”, señaló.

Godard nació en París en el seno de una familia burguesa protestante suiza. Hijo de médico y nieto por parte de madre de banqueros suizos, vivió sus primeros años en Suiza, pero de adolescente volvió a la capital francesa y allí la Filmoteca y el cine-club del Barrio Latino fueron su zona habitual de recreo.

Su primera incursión como director fue con un documental sobre los trabajadores de la construcción, Opération Béton (1953). Su estreno con ese género no sería casual: cinco años después rodó À bout de souffle como si fuera un reportaje de actualidad, según destaca el crítico Jean-Philippe Tessé en un estudio sobre ese filme.

Esa voluntad de mostrar el mundo tal y como es, en lugar de la imagen ficticia que ofrecían los estudios convencionales, fue uno de los signos distintivos de la Nouvelle Vague, y ofreció además una espontaneidad en los actores inédita hasta entonces.

Le seguirían otras obras trascendentes como Le Mépris (1963), con Brigitte Bardot, o Pierrot le Fou (1965), con su entonces pareja, Anna Karina, y de nuevo con Jean-Paul Belmondo como protagonista, como ya hiciera con À bout de souffle.

De todos los cineastas de la Nouvelle Vague, Godard se mantiene como la figura más estudiada y respetada. En total ha rodado un centenar de películas, que le valieron en el festival de Cannes el premio del jurado en 2014 por Adieu au langage y la Palma de Oro especial en 2018 por Le livre d'image.

No han sido sus únicos galardones. Entre otros premios, la Berlinale ha visto distinguidos À bout de souffle (1960), Une femme est une femme (1961) o Masculin-Féminin (1966); en Venecia, Prénom Carmen (1983), y la Academia de Hollywood le concedió el Oscar honorífico en 2010.

Le livre d'image, un collage de textos, imágenes y sonidos en el que hizo un particularísimo análisis de la actualidad, es su última película hasta el momento. La última de una trayectoria que evolucionó a la par que su autor, con fases que van de lo revolucionario, lo político o lo convencional a lo experimental.

“Yo soy un fabricante de películas”, afirmó Godard en 2018 por videoconferencia en Cannes, donde avanzó que su futuro como cineasta no estaba solamente en sus manos: “Depende de mis piernas, un poco de las manos y de mis ojos”.

Fabrice Aragno, colaborador de Godard desde hace dos décadas, despeja las dudas sobre el estado actual del director: “Está bien. Puede que su puro acabe con todos los virus”, bromea sobre alguien que “en su prolífica carrera nunca ha hecho el mismo filme, pero ha tenido la misma lucidez desde el principio”.

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