Cultura


El Cinvestav, sin presupuesto para realizar investigaciones: Adolfo Martínez Palomo

El instituto tiene problemas muy serios para seguir funcionando, añade el exdirector del Cinvestav en la mesa redonda “La enseñanza: reto para el siglo XXI” del ciclo La educación superior: las grandes instituciones nacionales, organizado por El Colegio Nacional

El Cinvestav, sin presupuesto para realizar  investigaciones: Adolfo Martínez Palomo | La Crónica de Hoy

Foto Especial

Durante la pandemia, el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) ha seguido en funciones, dando clases y titulando maestros y doctores. Sin embargo, independientemente de los retos que sobrevinieron con la crisis por COVID-19, la gran incógnita es sobre la situación de esta institución que ha funcionado por 60 años. 
“Ahora la situación es muy delicada: el Cinvestav tiene problemas muy serios para seguir funcionando y sólo tiene presupuesto para operar, y no para hacer investigación; el salario de los investigadores ha bajado, el seguro médico ha desaparecido, así como los importantes fideicomisos que tenía; la Ley de Ciencia y Tecnología puede afectar nuestra libertad académica;  y tenemos una asfixia administrativa que hace que el centro se dedique a cumplir instancias y no a un mejor funcionamiento”, señaló el médico miembro de El Colegio Nacional y Premio Crónica, Adolfo Martínez Palomo, durante la mesa redonda “La enseñanza: reto para el siglo XXI” del ciclo La educación superior: las grandes instituciones nacionales, organizado por El Colegio Nacional. 
El exdirector del Cinvestav señaló que este instituto de investigación fue el primero del país en exigir a profesores y alumnos una dedicación de tiempo completo, así como el título de doctorado a sus enseñantes. Entre las herramientas científicas y tecnológicas que ha ofrecido para la solución de problemas nacionales a lo largo del año pasado, a pesar de encontrarse cerrado, integra alrededor de 74 iniciativas enfocadas al tema de la situación sanitaria actual: pruebas diagnósticas, tecnologías innovadoras, divulgación de información veraz, equipo de protección y medidas para asegurar la seguridad del personal, entre otras propuestas. 
Martínez Palomo agregó que ante la incertidumbre sobre el futuro de la institución, destaca una preocupación fundamental que no es sólo del Cinvestav: “lo que nos preocupa son los jóvenes, los maestros y doctores que estamos titulando, ¿cuál es su futuro?”.
PLANETA. En su participación, el Premio Crónica, José Sarukhán dijo que dentro de los retos que atañen a la educación superior en el país, la pandemia ha sido  un confrontamiento más, “muy fuerte y cruel en muchos sentidos”, así como un recordatorio de lo que estamos haciendo con el planeta: “los cambios deben ser profundos. Las universidades deberían haber empezado ya, y es una falla del sistema educativo superior que no haya ocurrido, a hacerle ver a todas las profesiones —contadores, filósofos, artistas plásticos, ingenieros, arquitectos, ya no digamos área ambiental o ecología— que éste es un problema de la humanidad y no de una profesión.
Sarukhán apuntó que en México se genera una enorme cantidad de conocimiento con respecto a los ecosistemas naturales, y que debe llevarse al ejercicio profesional. “Que la gente se dé cuenta del impacto que su profesión puede tener sobre la Tierra, me parece que es un reto gigantesco, quiere decir investigación multidisciplinaria, trabajos conjuntos y formación multidisciplinaria de los alumnos. No traer un economista, un geólogo y un sociólogo y ponerlos juntos, sino empezar a formar gente en cada uno de estos problemas multidisciplinariamente”, puntualizó.
En la sesión organizada por El Colegio Nacional también  participaron  el subsecretario de Educación Superior, Luciano Concheiro;  la presidente del Colegio de México, Silvia E. Giorguli;  Arturo Reyes Sandoval, director del Instituto Politécnico Nacional;  así como los colegiados y Premios Crónica: Adolfo Martínez Palomo (Cinvestav), y Javier Garciadiego (moderador) quienes compartieron observaciones sobre características y retos, tanto de las instituciones que representan como del panorama educativo nacional.
“En Colegio Nacional estamos convencidos de que la educación es una de las grandes creaciones y banderas de la revolución mexicana, así como la principal palanca de ascenso social de este país”, introdujo el  historiador Javier Garciadiego.
Sarukhán secundó que la educación superior ha demostrado que es el factor más importante de desarrollo económico, social y cultural en todos los países. “No es nada raro que los países más desarrollados socio-económicamente tengan 2 cosas importantes: por un lado, un aparato científico-tecnológico de investigación, en todos los sentidos de la palabra y en todas las áreas de conocimiento —desde la física nuclear hasta la filosofía—; y [por otro] un muy  sólido y diversificado sistema de educación superior”, ahondó el investigador.
Destacó que las instituciones de este nivel educativo deben ejercer libremente sus funciones académicas para enfocarse en la práctica de la libertad de pensamiento analítico  y de expresión de ese pensamiento; y detalló que esa libertad implica obligaciones para la mejora de la calidad académica y, en el caso de las universidades públicas, ofrecer información y herramientas que puedan resolver los problemas que afectan a la sociedad.  
Por su parte, el subsecretario de educación señaló que uno de los problemas sigue siendo el acceso a la educación superior que establece distancias por nivel socio económico y género, por lo que se requiere proveer y apoyar a las poblaciones que serían estudiantes en desventaja.
“El mundo está cambiando y tomar clases en casa parecería una situación relativamente cómoda pero también se disminuye el contacto social y nos exponemos a otras situaciones. Es importante que las instituciones provean acompañamiento emocional y apoyo psicológico  a los estudiantes porque pierden posibilidad de interactuar con compañeros y profesores”, participó Reyes Sandoval (IPN).
La presidenta del Colegio de México coincidió en que habrá que evaluar los efectos de la pandemia en términos de desigualdades económicas (acceso a internet y herramientas digitales), así como en el aprendizaje.
“Se aprende tanto frente al mesa-banco como en el recreo, es importante que niños y adolescentes vuelvan a tener sociabilidad porque es la gran lección de la vida”, corroboró Javier Garciadiego.

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