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El gobierno birmano depuesto junta 180 mil pruebas de abusos de la dictadura militar

Acusan asesinatos de al menos 540 manifestantes y 10 presos políticos, arrestos arbitrarios, torturas, represión a los medios y censura de internet por parte del “el régimen militar inconstitucional e ilegítimo”.

El gobierno birmano depuesto junta 180 mil pruebas de abusos de la dictadura militar | La Crónica de Hoy

Una concentración en Katmandú, Nepal, contra la dictadura birmana, este miércoles (EFE).

El denominado "gobierno civil" de Birmania ha reunido 180 mil pruebas de los brutales abusos cometidos por el Ejército desde el golpe de Estado del 1 de febrero. Solo este miércoles los militares asesinaron a tiros a al menos once civiles en varias manifestaciones contra la asonada.

Las atrocidades cometidas por los militares serán uno de los asuntos de la reunión prevista este miércoles en un lugar secreto del equipo legal del Comité de Representantes de la Asamblea de la Unión (CRPH) -nombre oficial del autodenominado gobierno legítimo- con investigadores de la ONU.

Se trata de la primera de una serie de comunicaciones que el gobierno civil birmano planea con organizaciones pro derechos humanos vinculadas a la ONU, según indicó en un comunicado Dr Sasa, enviado especial del CRPH ante la ONU  que actúa como portavoz del gobierno paralelo.

El CRPH, formado por parlamentarios electos depuestos por la junta militar, anunció en marzo que llevaría a cabo procedimientos legales "contra el régimen militar inconstitucional e ilegítimo", sin especificar ante qué corte quiere presentar las denuncias.

Entre los supuestos delitos cometidos por los uniformados figuran más de 540 asesinatos extrajudiciales, incluida la muerte de 10 prisioneros políticos cuando se encontraban bajo custodia, detenciones ilegales y torturas a los detenidos.

El gobierno civil también denuncia el acoso y detención de periodistas, miembros de empresas de comunicación y fotógrafos, además de la restricción del acceso de internet.

La brutal represión ejercida por policías y soldados contra manifestantes desarmados contrarios al golpe de Estado militar tiñe de sangre a diario las calles del país, y ha dejado al menos 581 muertos, aunque no ha logrado detener al movimiento disidente.

MÁS REPRESIÓN Y MUERTE

Estas estadísticas de la Asociación para la Asistencia de Presos Políticos (AAPP) no incluyen las once personas asesinadas este miércoles por policía y militares, que cargaron con munición real contra una protesta en la provincia central de Sagaing.

Entre los muertos se encuentran manifestantes y al menos una transeúnte que no participaba en la protesta en la localidad de Kale, en una jornada en la que también tuvieron lugar movilizaciones en Mandalay, la segunda ciudad más poblada, donde centenares de personas apoyaron al movimiento de desobediencia civil que pone en jaque el funcionamiento de la Administración.

LA CULPA, DE LOS CIVILES

El general golpista Min Aung Hlaing, al frente de la junta militar, acusó a los disidentes de tratar de "destruir" la economía de Birmania e "interrumpir" el funcionamiento de hospitales, escuelas y fábricas, durante un discurso que recoge el diario oficialista The New Light of Myanmar.

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