Cultura


"Spectrografías", el encuentro con lo que no vemos: Tomás Casademunt

El fotógrafo barcelonés presenta con imágenes la construcción del Estadio Alfredo Harp Helú, el CETRAM Cuatro Caminos y la Puerta Tlatelolco 2 La virtud de esas fotografías selectivas y con exposiciones prolongadas es que el tiempo se resume en ellas, dice

Mirar con detalle lo que no vemos y observar las experiencias que procesa nuestra mente, son ideas que imprimió Tomás Casademunt (Barcelona, 1967) en la exposición fotográfica Spectrografías, que ayer reabrió en el Centro de la Imagen y en donde se aprecia la construcción del Estadio Alfredo Harp Helú, el CETRAM Cuatro Caminos y la Puerta Tlatelolco.
“Partí de los ocho años que estuve visitando edificios en construcción, por el proyecto Obra negra, y seguí el rastro de los arquitectos que me gustan. Ahí estuve, adentro de la obra. El propósito de Spectrografías era hacer un trabajo desde fuera y empecé por esos mismos arquitectos: Teodoro González de León, Alberto Kalach, Sordo Madaleno”, comenta en entrevista Casademunt.

En la exposición se reúnen 15 fotografías de horizontes que cambian durante uno o cuatro años. Por ejemplo, se observa —en una imagen— un terreno vacío y encima de éste las estructuras metálicas, los albañiles y demás constructores que de 2015 a 2018 edificaron el CETRAM Cuatro Caminos.

“Lo que hice en cada una de las construcciones fue colocar dos cámaras en ángulos diferentes, sabiendo que podía fallar una, pero me quedaba la otra y, a su vez, eran complementarias. Lo más delicado fue colocar la cámara, colocar el ángulo, conseguir el visto bueno del dueño del edificio que me permitiera poner la cámara en la azotea”, narra.

Las cámaras las diseñó Casademunt y una vez instaladas, las colocó frente a un predio sin edificio donde, con placas y de manera artesanal, inició un trabajo guiado por la intuición.

“Estaba atento al desarrollo del edificio y escogía momentos muy precisos: cada tres o cuatro meses exponía la misma placa, una y otra vez. Al final, el resultado es una placa con muchas exposiciones”, detalla.

La virtud de esas fotografías selectivas y con exposiciones prolongadas, es que el tiempo se resume en ellas. “Es un impacto visual. Para mí es una espiral espacio-tiempo que se comprime en la foto en un solo momento de visión, de goce”, afirma el artista.

Casademunt agrega que todo es una ilusión porque es mucho más lo que no vemos que lo que vemos.
“Metafóricamente utilizando esa reflexión, en Spectrografías vemos esos momentos; es más lo que no vemos que lo que vemos y aun así nuestra mente reconstruye un proceso que está lleno de experiencias”, indica.

Para el fotógrafo, en esas experiencias cabe la creatividad de los arquitectos que diseñaron edificios, el ímpetu de los constructores que abordaron esa tarea y la creatividad y sacrificio de los albañiles.

“El punto de partida es la arquitectura, pero el mensaje más profundo, es la espiritualidad que conlleva, es una cuestión de escala. Pueden ser los edificios, pero somos nosotros mismos situados en el tiempo y el espacio. Nuestra mente funciona de manera selectiva, no tanto por los acontecimientos importantes sino por los que nos marcaron”, comenta.

ARRIESGAR. Algunos edificios que retrató Tomás Casademunt son: Reforma 27 (de 2009-2012), Marina 1 (de 2011 a 2015), Altavista Ceneval (de 2011 a 2013), Toreo 1 (de 2012-2015), Torre Patriotismo (de 2015-2019), Torre BBVA (de 2012-2015) y Capital Vasconcelos (2016-2018).

— En el caso del Estadio Alfredo Harp Helú ¿fotografiaste su conclusión?

— La última foto la tomé en la inauguración del estadio, de hecho si se fijan, está el que batea, están los jugadores del primer partido que hubo.

— ¿Cuál es el edificio que se aprecia en la fotografía de Puerta Tlatelolco?

— Aparece el primer edificio de la Fábrica Corona que estaba catalogado de interés patrimonial histórico, entonces no pudieron derribarlo y lo desmontaron, lo movieron y quedó el registro en las espectrografías.
En la exposición, Casademunt realizó dos piezas ex profeso para la muestra, una de ellas es Acuario de líneas espectrales, donde se explica la técnica del artista.

“La intención fue compartir o hacer más comprensible este proceso tan extraño de re exponer una misma placa. Hay varias placas separadas que sirven para ilustrar ese fenómeno”, precisa.

— ¿Qué representa para ti la experimentación?

— Es fundamental. Todos mis proyectos tienen un factor de riesgo muy grande y sin ese riesgo siento que estoy explotando un truco, sin ese fracaso potencial no me ilusiono, siempre busco ir al límite y a donde los demás no han podido llegar.

Durante la pandemia, Tomás Casademunt ha trabajado desde su taller con la técnica de colodión húmedo.

“Es una técnica de 1850 que tiene como elemento fundamental la plata. La plata es el conductor perfecto para esa espiritualidad que pretendo ir capturando, he vuelto a hacer retrato que dejé desde el proyecto Son de Cuba. El colodión me interesa porque implica largos tiempos de exposición y la gente retratada se tiene que quedar quita 10 o 20 segundos y ahí no cabe la impostura”, señala.

 

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