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“Baudelaire forjó un nuevo concepto de belleza, al que se le puede llamar poesía moderna”

Baudelaire, más que un poeta maldito, es un poeta antirromántico, añadió. Si lo reducimos nada más al concepto de poeta maldito, queda solamente como un poeta marginal y no es así, es el poeta más importante de su tiempo en Francia y es el fundador de la poesía moderna, dice Juan Domingo Argüelles

“Baudelaire forjó un nuevo concepto de belleza,  al que se le puede llamar poesía moderna” | La Crónica de Hoy

En 1884, el escritor francés Paul Verlaine publicó la antología Les poètes maudits, obra en la que incluyó a seis poetas que, a su juicio, eran “malditos” por estar al margen del canon de la poesía de su tiempo y relegados por la sociedad, no obstante, habría que cuestionar si Charles Baudelaire debe “reducirse” a este término, explicó el ensayista, crítico literario y editor mexicano Juan Domingo Argüelles.

“Es cierto, Tristan Corbiére, Arthur Rombaud, Stéphane Mallarmé, Marceline Desbordes-Valmore, Auguste Villiers de L’Isle-Adam y el mismo Paul Verlaine estaban contra el establishment. No obstante, es discutible que este concepto que deba aplicarse a Baudelaire porque él es por excelencia el poeta que se opone a la poesía romántica de su tiempo y que crea un nuevo concepto de belleza, de poesía y esa poesía, sin duda, es a la que se le puede llamar poesía moderna”.

Baudelaire, más que un poeta maldito, es un poeta antirromántico, añadió.  “Si lo reducimos nada más al concepto de poeta maldito, queda solamente como un poeta marginal y no es así, es el poeta más importante de su tiempo en Francia y es el fundador de la poesía moderna”.

El termino maldito, explicó, viene de que la sociedad condena al sujeto de antemano, pero Baudelaire padece realmente la criminalización de la censura y lo padece porque es un poeta tan importante que hizo que los cimientos de la poesía francesa se remuevan, por eso “el que lo hayan llevado a un proceso judicial por la publicación de Las flores del mal en 1857 y, que además, haya sido condenado”.

Sin embargo, actualmente este término se ha ido desgastando y se aplica “a todo autor marginal, que tenga un grado de propuesta distinta. De hecho, se habla de poetas malditos hasta en México, Chile, Uruguay y Argentina, aunque no tenga nada que ver con el término de Verlaine, quien lo que hizo fue calificarlos en función de eso que están removiendo los conceptos morales de una sociedad”.

“Catalogar a un autor como un poeta maldito es una manera de decir: estos poetas han sido desterrados, han sido castigados y han sido poco aceptados o no aceptados por una sociedad que los condena”.

ESTÉTICA. La estética que prevalecía a finales del siglo XVIII e inicios del XIX estaba fundada en un concepto de belleza natural, señaló el autor de ¡No valga la redundancia! “La mayor parte de los poetas de su momento, hablaban de que la literatura de alguna forma imita a la naturaleza”.

“Baudelaire asegura que la naturaleza, que supuestamente imita el arte, nada tiene que ver con el concepto de la realidad porque la realidad humana crea otra cosa que no es la naturaleza, sino la cultura y el arte; entonces él encuentra que puede hacer poemas bellos a partir de la fealdad, la maldad, de las sensaciones y emociones más obscuras”.

Para Baudelaire y para los demás poetas llamados malditos la gran poesía no estaba nada más en esas cosas bellas, sino que era bastante frecuente que no estuviera ahí, añadió. “Más bien estaba en una realidad que podía ser muy desagradable y así, se podía crear una obra con un grado de belleza obscura”.

 “Este libro no ha sido escrito para mis mujeres, mis hijas o mis hermanas, las hijas o las hermanas de mi vecino. Dejo esta tarea a los que se muestran interesados en confundir las buenas acciones con el lenguaje bello. 

  Sé que el amante apasionado del bello estilo se expone al odio de las multitudes; más ningún respeto humano, ningún falso pudor, ninguna coalición, ningún sufragio universal, podrán obligarme a hablar la jerga incomprensible de este siglo, ni a confundir la tinta con la virtud”

Fragmento de Las Flores del mal

“En la expresión ‘ni a confundir la tinta con la virtud’, Baudelaire se está refiriendo a que no hay que confundir la literatura con la moral, es decir, la moral no tiene nada que hacer a la hora de juzgar a un artista y eso es una de las contribuciones mayores que tienen estos poetas”.

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