Cultura


“Cuando Baudelaire recupera a Satán y Caín, también recupera la imagen de los marginados”

El poeta fue pionero del concepto de modernidad, señala María Andrea Giovine Yáñez, investigadora del IIB de la UNAM en el marco de la celebración de los 200 años de su nacimiento

“Cuando Baudelaire recupera a Satán y Caín, también recupera la imagen de los marginados” | La Crónica de Hoy

Baudelaire dice que ellos son los poetas del mal porque no reconocen esa idea del bien.

Charles Baudelaire (París, 1821-1867), considerado uno de los poetas malditos, escribió versos donde compara la carroña con el amor, mostró a Satán y a Caín como la representación de los marginados y fue el autor que metió al poeta mexicano Juan José de la Tablada en un escándalo de plagio.  

A 200 años de su nacimiento (9 de abril), Crónica narra la recepción de Baudelaire en México, tanto de su obra y de él como leyenda. 

La primera mención de Baudelaire en el país fue a través de una viñeta en 1876, es decir, casi 10 años después de la muerte del autor de Las flores del mal Las letanías de Satán.

“Se menciona a Baudelaire con sombrero, a este personaje que ya es legendario para esos años, a pesar de que tenía poco de haber muerto. La figura de este autor se da en una publicación que se llama Le Trait-d’Union, un periódico que se hacía en México en francés y que daba noticias sobre Francia, algunas sobre Bélgica y cosas relacionadas a México”, comenta María Andrea Giovine Yáñez, investigadora del Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la UNAM.

Años después, en El Universal se publicó una traducción de un soneto de Baudelaire que fue traducido como El fantasma, sin embargo, no apareció el crédito del poeta maldito, fue firmado por José Juan Tablada, lo que originó un escándalo por plagio.  

Para ese momento, añade Giovine Yáñez, Baudelaire era una leyenda por su concepción del dandy, por la idea de lo bohemio y de recorrer ciudades.  

“Baudelaire es el pionero del concepto de modernidad y, en ese sentido, es un personaje que vive en la calle, en el café, en la taberna, en el prostíbulo, en estos espacios colectivos que al mismo tiempo son el encuentro con el otro, pero también es un espacio de soledad”, expresa la investigadora.

El poeta y también crítico de arte habló mucho sobre el dandy, el cultivo de lo artificial versus lo natural y exaltó la construcción de uno mismo como artificio, lo cual vinculó a su propio amor y conocimiento de la obra de Edgar Allan Poe. 

Giovine Yáñez explica que la catalogación de poeta maldito, misma que recibieron Rimbaud, Verlaine y Lautréamont, es una postura ética contra la burguesía.  

“Cuando Baudelaire recupera la figura de Satán y Caín, está recuperando la figura de los marginados y un poco lo que dice es: si esta idea del ángel del mal, a lo que ellos van a rendir culto, se opone a la falsedad del bien de la sociedad burguesa, y si la sociedad burguesa está construyendo una serie de nociones de lo bueno, en función de la opresión, de la acumulación de capital y la división de clases, Baudelaire dice que ellos son el mal porque no reconocen esa idea del bien”, detalla. 

La investigadora de la UNAM define a los poetas malditos como ética de resistencia ante los valores burgueses del momento que se estaban acrecentando con la Revolución Industrial.

--¿Cómo cambió Baudelaire la mirada de lo bello?

--Hay con estos autores malditos un surgimiento de anti-arte y que será algo fundacional para las vanguardias del siglo XX, el dadaísmo, fluxus, el surrealismo y el expresionismo. Estos movimientos no se podrían entender si no hubiera habido el cambio de paradigma en el arte de finales del siglo XIX. Estos artistas pusieron el ojo en lo que no había sido motivo de lo bello.

“Baudelaire hace poemas a la carroña, por ejemplo, pero la carroña es una metáfora del paso del tiempo, él está hablando del cadáver de un animal que se está corrompiendo y al final se dirige a la amada diciendo que así como le pasa al animal, le va a pasar a ella y a nosotros. Es la gran metáfora de la muerte, del paso del tiempo, del amor y del erotismo”, responde. 

Baudelaire tiene poemas que hablan de la ropa de una mendiga, de la sociedad, del hambre y de la embriaguez. “Su obra poética es el uso de la prosa poética que también tiene una importancia absoluta porque gracias a eso será el tránsito hacia el verso libre”, indica. 

BAUDELAIRE EN MÉXICO. En 1894 aparecieron las primeras traducciones de la obra de Charles Baudelaire en México, gracias a la Revista Azul, fundada por el poeta Manuel Gutiérrez Nájera.  

“La Revista Azul es la publicación que reconoce el modernismo en México como movimiento ecléctico. Gutiérrez Nájera logra hacer un manifiesto en la introducción a la revista, llamado Al pie de la escalera, donde trata de alejarse del positivismo”, señala Miguel Ángel Castro, secretario académico del Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la UNAM. 

El también investigador platica que a finales de los 90 del siglo XIX, Gutiérrez Nájera era muy afín al gobierno de Porfirio Díaz y sin ser un colaborador político de la cultura, estaba a favor del positivismo. Sin embargo, lo que pugnó en la Revista Azul fue desprenderse de las filosofías positivistas, materialistas y burguesas, y propuso mirar al arte por el arte. 

El Partido Liberal era un periódico afín al régimen de Porfirio Díaz, alentaba el positivismo y tenía una sección literaria, a la cual, Apolinar Castillo (director del diario), le propuso a Gutiérrez Nájera hacer una especie de suplemento que se convertirá en la Revista Azul, a la cual se sumó el escritor Carlos Díaz Dufoo”, expresa Castro.

Dicha revista tradujo y publicó a varios autores franceses y españoles, ya que a Gutiérrez Nájera todo lo francés lo seducía. Fue así que Revista Azul circuló hasta 1896, año en que desapareció El Partido Liberal y a pesar que en 1895 falleció Gutiérrez Nájera. En total, esta publicación dio a conocer ocho poemas de Baudelaire, traducidos posiblemente por el propio Nájera.

 

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