Opinión


Prueba Pisa: ¿Dónde quedó la bolita?

Prueba Pisa: ¿Dónde quedó la bolita? | La Crónica de Hoy

 

MTRA. DELFINA GÓMEZ ÁLVAREZ,

SECRETARIA DE EDUCACIÓN PÚBLICA:

A los niños se les debe enseñar

 a pensar, no qué pensar.

Margaret Meade

 

Mexicanos contra la Corrupciòn dio a conocer el pasado 30 de abril que, de acuerdo con un funcionario senior de la  OCDE,  “el involucramiento de México en la prueba Pisa está suspendido” sin que medie explicación alguna.

Es sabido que al presidente López Obrador le disgustan las mediciones, sobre todo cuando vienen del exterior; de hecho, México ya no participa de la prueba ERCE-UNESCO desde 2019.

Ahora bien, el Programa Internacional para la Evaluación de los Estudiantes (Pisa, por sus siglas en inglés) es el instrumento más importante con el que hasta ahora se cuenta para conocer el nivel de aprendizaje y habilidades de los jóvenes.

Permítame, maestra Gómez, algo de contexto para los lectores:

La prueba Pisa se aplica en 87 países cada tres años a niños de 15 años; se miden tres áreas: matemáticas, comprensión lectora y ciencias. Cabe resaltar que la muestra de escuelas a testear la diseña el Consorcio Pisa, por lo cual no hay posibilidad de que alguna autoridad educativa meta mano negra.

México participa en Pisa desde el 2000 y el Instituto Nacional para la Evaluación Educativa (INEE) era el organismo autónomo encargado de coordinarla. La contrarreforma educativa de la 4ª Transformación (2019) desapareció el INEE y, en su momento, el gobierno federal anunció que el Centro para la Revalorización del Magisterio -perteneciente a la SEP- se haría cargo de las funciones del Instituto.

Por más que busqué información sobre tal Centro, nada encontré. Le ruego aclararme si las funciones del Centro las absorbió la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (MEJOREDU), creada en septiembre de 2019.  

En su mañanera de ayer, el presidente dijo que sí se aplicará la prueba Pisa. Discúlpeme la franqueza, no lo creo. No hay ninguna evidencia pública de algún trabajo preparatorio, ni del área dentro de la SEP responsable de la prueba; es más, no hay comunicación con la OCDE-PISA.

Recién el 12 de abril, MEJOREDU lanzó una “Consulta a maestras, maestros y otras figuras educativas sobre la evaluación diagnóstica para la mejora de su trabajo y práctica cotidiana.” Suena bien, pero la Comisión no menciona la prueba Pisa y el diagnóstico estará incompleto si no cuenta con datos del sujeto de la enseñanza: los niños.

No sé qué escuche usted, doña Delfina; yo oigo a padres y niños quejarse de que no aprendieron nada durante la pandemia. No los culpo, ninguno estaba preparado y muy pocos cuentan con materiales, tecnología y método para la educación a distancia.

Seguro que usted conoce los resultados de Pisa 2018. Estonia anda por los 523 puntos en las tres áreas; el promedio OCDE ronda los 487 puntos; los estudiantes mexicanos andan entre 409 y 420 puntos. Es más, 35 por ciento de nuestros jóvenes no tuvo el nivel mínimo de competencia en las tres áreas. Cifras siniestras…

  La prueba Pisa ayudaría a corroborar la hipótesis de que los niños aprendieron muy poco durante el último año. Eso llevaría a la SEP y los maestros a tomar muchas y muy serias decisiones para solventar las lagunas -casi mares- de ignorancia prevaleciente.

Así que más que andar cambiando el contenido de los libros de texto con la visión de la 4T, creo que la SEP debiera poner todos sus esfuerzos en regularizar el aprendizaje de los niños. El trabajo será monumental, pero esa es su responsabilidad y obligación.

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